Bici Elote – Herramienta de comunicación de barrio – Tampiquito – Nuevo León

 

ATENCIÓN: ESTE PROYECTO ES FRUTO DE UN PROCESO COLABORATIVO ENTRE CTRL+Z Y DIFERENTES AGENTES. PARA SU CORRECTA COMPRENSIÓN OS INVITO A CONOCER LOS DEMÁS SUJETOS DIRECTAMENTE INVOLUCRADOS: D1618 (BUDAPEST), EL NARVAL (TAMPIQUITO), TODO POR LA PRAXIS (MADRID).

En noviembre 2010 Crtl+Z organiza en colaboración con Straddle3 y el Implan de San Pedro unas jornadas de barrio en Tampiquito, San Pedro Garza García, en el estado de Nuevo León en el norte de México. Tampiquito es un barrio humilde atrapado entre las colonias ricas y cerradas de unos de los municipios más ricos de Latinoamerica, esto no le impide de ser un barrio con fuerte identidad, sentido de pertenencia y dinamismo sociocultural y artístico . Aún así Tampiquito, con una población de cerca de 1500 personas, padece una cierta fragmentación interna entre la parte alta y la parte baja del barrio que se dividen a su vez en 3 fragmentos cada una. Eso provoca falta de entendimiento por parte de la población de las actividades socioculturales que se desarrollan en las varias partes que lo constituyen .

Durante las jornadas tuvimos la oportunidad de entrar en contacto con Luis Álvarez de la asociación El Narval, un vecino bien organizado que toma muy a pecho la animación sociocultural del entorno en que vive. Una vez terminado el evento, seguí en contacto con Luis para la creación de nuevas colaboraciones y se desarrolló un proyecto concreto para una exposición que nunca se celebró. A pesar de eso la experiencia fue muy útil para mantener viva la complicidad y profundizar en la búsqueda de soluciones realmente útiles para el barrio.

La temáticas eran en general relacionadas con el decoro urbano, el transporte interno dificultoso por la orografía y la ausencia de un servicio de transporte publico, pero también se centraban en la comunicación interna al barrio con propuestas como pizarrones callejeros, perifoneo de actividades, buzones postales comunitarios así como herramientas para un mejor desarrollo cultural, como una residencia para artistas que permitiría invitar artistas foráneos a llevar a cabo actividades sin el gasto de la estancia que en algunos casos impide la colaboración.

En marzo 2011 paralelamente al desarrollo de las propuestas, Crtl+Z es invitado por el Cedim, Universidad del cercano municipio de Santa Catalina, a proponer un curso de verano para sus estudiantes en la segunda mitad de junio. Inmediatamente se contacta Diego Peris del colectivo madrileño Todoporlapraxis y se comprueba su disponibilidad a sumarse al curso con la vocación de que la estancia sea la ocasión para el desarrollo conjunto de un proyecto real en Tampiquito. En junio se une a la expedición el D1618 de Budapest.

El primer día de clase se efectuá una visita guiada por Luis al barrio y se decide centrar el curso sobre el parque al lado del centro de salud, en la zona de la Barranca, con un intervención que mejorase el lado físico, pero también el aspecto mental con la incorporación de elementos de identidad del lugar.

Paralelamente se empieza a trabajar sobre un proyecto que pudiese atacar alguna de las problemáticas que se habían detectados en las distintas reuniones con los agentes locales.
Desde el principio Diego se fija en los carros de venta ambulante que recorren el barrio, así como las calles de la mayoría de la mayor parte del país, y empezamos a estudiar como utilizar estos elementos para incidir sobre los problemas de falta de comunicación a los que siempre se hacía referencia incluso tratando temáticas distintas.

Nos parecían un medio ideal para empoderar a la comunidad mediante información ya que recorren las diferentes partes del barrio varias veces al día para la venta de sus productos que varían según la estación.

Planteamos así la trasformación de uno de ellos, el “bici-elotes” de Bernardo, en un transmisor-receptor capaz de dinamizar la comunicación cultural de Tampiquito en sus conjunto.

El proyecto de reforma incluyó una vuelta de campana durante el transporte para un más rápido y efectivo desmontaje de la cubierta existente. Se realizaron labores de mantenimiento de la parte mecánica, de pintura general, la sustitución de la cubierta que presentaba problemas de estabilidad, pero sobretodo se dotó el carro de un espíritu y características diferentes incorporando un sistema de perifonía independiente y transportable. Algunos estudiantes del curso se involucraron de manera voluntaria en este proyecto, independientemente del marco temporal académico, siendo de gran ayuda para el proceso.

Durante sus recorridos el carro funcionará como receptor de propuestas y actividades que serán entregadas por Bernardo en la sede del Narval para preparar una programación audio que será difundida por el sistema de perifoneo en los días siguientes.

A través de la propuesta se consigue dejar una herramienta a disposición del Narval y de todos los ciudadanos y agentes interesados a promover actividades culturales, por medio de un un equipamiento que ya se mueve de manera natural en el territorio.

Trabajar con sujetos, elementos y dinámicas ya presentes y activos en el territorio, brindando nuevos medios y posibilidades, sin implicar cambios en sus hábitos y labores, fue una decisión consciente para impulsar que la iniciativa sea exitosa y duradera, con mejoría de la situación inicial de todas las partes involucradas.

Creemos que la implementación de herramientas comunicativas como el “bici-elote” puede ser un gran punto de partida para cualquier otra actividad que se pueda llevar acabo en Tampiquito.




2015 Cuatro años después

El fallecimiento de la Doña Martha, una de las liderersas de Tampiquito, así como otros eventos, han movido y rediseñado los equilibrios del barrio. Bernardo, encontrando un trabajo más estable y mejor remunerado en un restaurante, dejó la venta ambulante de los elotes. Él vivía con su esposa en un cuarto que le alquilaba Doña Martha y ahora vive barrio abajo, mientras tanto nació su primer hijo. El padre de Bernardo, Feliciano, sigue en el negocio de los elotes pero utiliza su propio triciclo. Luis está desarrollando una estancia en el extranjero, el bici elote queda parado de forma decorativa en el restaurante en que ahora trabaja Bernardo.

Todo esto pone en evidencia como en barrios como Tampiquito que se encuentran y constituyen al mismo tiempo “la frontera” entre la ciudad planificada y la espontanea, entre la formal y la informal, entre la ciudad “rica” y la “marginal”, existen otros tipos de códigos, de formas asociativas, de comunicación y de riquezas.

Allí donde las instituciones llegan con menos eficacia, las personas del barrio mismo toman el relevo y son ellas que diseñan los barrios y su funcionamiento que a menudo se desarrolla de forma paralela, complementaria o independiente de las políticas urbanas oficiales. Se crean así una planificación urbana y unas políticas de barrio especificas para cada comunidad y que, a falta de otros recursos, se basan en la gente y su forma particular de organizarse y colaborar.

En aquellas comunidades que consiguen configurar estas dinámicas bajos esquemas positivos y productivos se crean una conciencia y una identidad de barrio que le pueden dotar de un cierto nivel de resiliencia a los cambios de los actores ciudadanos involucrados.

Lo que en otras latitudes se está celebrando como el regreso a un urbanismo, a una arquitectura y unas estructuras sociales más participativas, es en barrios como Tampiquito parte natural de la vida y del barrio que ha ido evolucionando y adaptándose a las diferentes situaciones y a los sujetos que han ido alternándose en él.

El bici elote es una herramienta que queda a la espera de que nuevos sujetos se apropien de ella y decidan de ponerla en valor sacándolo de nuevo a la calle para usos y funciones que en principio no son planificables o completamente predecibles ya que seguirán y se adaptarán a la evolución del barrio mismo.


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